La mujer ocupa un lugar esencial: es fuente de vida, equilibrio y sabiduría. Desde la mirada de Camino Iré, casa religiosa y comunidad lucumí en Ciudad de México, reconocemos a las mujeres como guardianas del Ashé, energía vital que sostiene el universo y permite que todo florezca. En este artículo exploramos su papel dentro del Ifismo, su presencia histórica y espiritual, y su legado como transmisoras de fe y conocimiento ancestral.
El principio femenino en la cosmovisión yoruba
En la filosofía yoruba, todo lo creado nace de un equilibrio entre lo masculino y lo femenino. Obatalá modela, pero es Odù quien gesta; Shangó gobierna, pero Oyá abre los caminos del cambio. Las energías femeninas representan fertilidad, intuición, justicia, transformación y sabiduría silenciosa.
Dentro del sistema de Ifá, se reconoce que sin la energía de la mujer, ningún ritual ni destino puede completarse. Ella es portadora del àṣẹ, la fuerza vital que da movimiento a la palabra, al tambor y a la ofrenda. Su presencia asegura el balance espiritual de la casa religiosa, la familia y la comunidad.



Mujeres en la historia de la santería lucumí
La historia de la santería en Cuba no podría contarse sin mencionar a las iyalorishas (madres de santo), mujeres sabias que han guiado generaciones con disciplina, dulzura y poder espiritual.
Desde los tiempos de Adébí, Ma Monserrate González (Oba Tero) o Mercedes Carrillo (Ocha Bí), las sacerdotisas lucumí preservaron la tradición traída desde África, enseñando cantos, rezos y secretos con respeto y amor.
Gracias a ellas, la Regla de Osha-Ifá sobrevivió a la esclavitud, al silencio y a la modernidad, manteniendo viva la voz de los Orishas.
Hoy, su legado sigue presente en las mujeres que, dentro y fuera de Cuba, continúan levantando altares, transmitiendo conocimiento y guiando comunidades espirituales. Son herederas del linaje de las madres ancestrales, portadoras de memoria y constructoras de futuro.
La mujer como canal de Ashé y equilibrio espiritual
En la práctica cotidiana, la mujer lucumí no solo cumple funciones rituales: ella teje relaciones, armoniza espacios y encarna el cuidado espiritual.
Su energía contiene la capacidad de transformar, sanar y equilibrar.
Desde su Orí (conciencia) y su Ìwà Pèlẹ̀ (carácter noble), irradia una sabiduría que enseña sin imponer, guía sin dominar y cura sin alardes.
En Camino Iré, honramos esa fuerza femenina que sostiene el templo, que canta, que prepara la ofrenda y que aconseja con dulzura.
En cada gesto cotidiano —una oración, una sonrisa, un consejo— la mujer reafirma que el Ashé fluye a través del amor y del servicio.
Enseñanzas del principio femenino en Ifá
La mujer enseña a escuchar antes de hablar, a nutrir antes de exigir, a sembrar antes de cosechar.
En palabras del Ifismo, “la paciencia y la dulzura abren caminos donde la fuerza no puede entrar”.
Así, el principio femenino nos recuerda que el verdadero poder no es el dominio, sino la capacidad de crear armonía en medio del cambio.
En tiempos donde el ruido y la prisa dominan, volver al ejemplo de las mujeres lucumí es volver al origen del respeto, la cooperación y la espiritualidad viva.
Resumen editorial
Desde la comunidad de Camino Iré, reconocemos y celebramos a las mujeres como madres del Ashé: aquellas que cuidan, enseñan y transforman.
En sus manos se guardan las llaves del equilibrio, la fe y la continuidad de nuestra tradición.
Que su fuerza inspire a cada generación a vivir con conciencia, humildad y gratitud hacia la sabiduría femenina que sostiene el mundo.
Comparte este conocimiento y fortalezcamos juntos el Ashé de nuestra comunidad.
Conoce más sobre la tradición lucumí y el mensaje de los Orishas en Camino Iré.
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